JAL · DOCUMENTOS Y REFLEXIONES

Para mis queridos hermanos

La fortaleza de mantener la paz sin renunciar a la verdad

En ocasiones, conservar la paz parece exigir que guardemos silencio, aunque algo importante necesite aclararse. Sin embargo, la paz verdadera no consiste en evitar toda conversación difícil, sino en abordar los asuntos con serenidad, respeto y buena intención. Una palabra honesta, expresada sin orgullo ni deseo de vencer, puede abrir caminos que el resentimiento mantendría cerrados.

Como hermanos, podemos esforzarnos por hablar con franqueza sin convertir las diferencias en divisiones. Antes de responder, conviene examinar nuestros motivos, escuchar la perspectiva del otro y buscar lo que contribuya al bienestar común. No siempre lograremos estar de acuerdo, pero sí podemos procurar que el respeto permanezca. La madurez se demuestra cuando defendemos lo correcto sin dejar de tratar al prójimo con dignidad.

Frase para recordar:

“La paz más firme no oculta la verdad: la expresa con amor y respeto.”

Que Jehová nos conceda sabiduría para hablar con valor, escuchar con humildad y proteger la paz que tanto valoramos.

— Jorge Luna